Cuando alguien dice la palabra 'vértigo' normalmente se tiende a pensar en caidas y miedos a las alturas. Pues bien, mis vértigos no vienen de ahí.
Mis vértigos vienen de mi miedo a caer y no poder levantarme, miedo a decepcionar, miedo a perder todo lo que me importa, miedo a de repente encontrarme sola, sin nada ni nadie.
Son vértigos diferentes, pero te hacen sentir igual, te hacen hundirte, no tener ganas de seguir adelante y querer dejarlo todo. Así me sentía yo no hace muchos meses y no creía que se pudiera salir de eso, pero si, se puede, he podido.
Ya no siento esos vértigos porque de alguna manera he madurado, me he hecho fuerte, o me han hecho fuerte más bien. Encontrar la fuerza que necesitas en personas y canciones era algo impensable para mi, no creía en eso, hasta que estaba tan hundida que de repente me di cuenta de que eso era lo único que me sostenía y me hacía no perder el equilibrio.
Por tanto, se puede decir que si, que he ganado la batalla a ese vértigo.